Todos hemos pasado por ahí, por “lo que me han hecho”.
Y así es, seguro que los hechos avalan esta percepción.
Pero qué daño nos hace quedarnos ahí. A veces incluso más que el daño recibido por lo que nos han hecho.
Muchas veces da igual, que en el presente, “lo que te hagan sea positivo”.
Porque tú sigues viviendo en “lo que me han hecho”.
Y como la realidad, si no le ponemos conciencia, confirma nuestras percepciones, podemos volver a encontrarnos con situaciones que reproduzcan aquello que vivimos.
Otros personajes, pero con resultados similares.
Unido a esto, que como no se valora lo positivo de la situación presente, se pierde.
Porque se pierde tanto lo que no se valora como a lo que nos apegamos.
Esto es clave que lo tengamos en cuenta.
Lo que más empodera es hacernos responsable de lo que nos sucede.
Esto no quiere decir que el exterior no sea también responsable de lo que nos ocurrió.
Me refiero a responsabilizarnos en el sentido de preguntarnos:
¿Qué ondas energéticas estoy emitiendo?
¿Qué identidad estoy siendo y desde qué energía en sombra estoy vibrando, para vivir lo que estoy viviendo?
Y por supuesto, ¿A qué estoy apegado para permitir que esto me suceda?
Desde ahí podemos salir de ese bucle.
Porque si no, cada vez vibramos más bajo, y nos posicionamos en situaciones donde estamos en inferioridad de condiciones frente al exterior.
Ni víctima ni verdugo.
El ego se va por una de estas dos opciones.
La conciencia está en el equilibrio.
Si te sientes identificado con esta situación y quieres trabajar conmigo, no solo para comprender qué te ha llevado hasta ahí, sino para acompañarte en el proceso de salir de ese patrón y posicionarte de una forma diferente, puedes conocer aquí mi Proceso de Acompañamiento.
Y si prefieres empezar por una única sesión, también puedes reservar una consulta individual.



