Estamos en la mitad de la travesía de este año.
Un año que empuja, que invita a accionar, a tomar posición, a decidir y a actualizar tu identidad, tu personaje…un año 1.
Esta sensación de “tengo que hacer”, nos puede llevar a movilizarnos, a actuar, pero también a tomar acciones que no se ajusten totalmente a nuestro camino.
¿Por qué puede suceder esta acción desalineada?
Por la vibración de este año 1, que empuja a actuar…como por el hecho de que puede primar más el hacer, que la dirección y el contenido de aquello que se hace.
Cada año tenemos una ruta personal, con un diseño específico que nos indica tanto qué aspectos de nuestra identidad toman más relevancia, como acciones y objetivos a cumplir en el año.
Estas acciones y objetivos encuentran más facilidad para desarrollarse que aquellos que no forman parte de nuestro diseño anual.
A este diseño nos solemos resistir…por lo de siempre, por miedo…
Y más si estamos cerca o a punto de terminar o culminar un objetivo, un proceso..
Utilicemos esta energía anual del 1, que activa, que dinamiza, pero de la forma que nos sea más satisfactoria, que potencie nuestros objetivos, metas y nuestra identidad…y no aquello que nos aleja de nosotros.
Porque no siempre necesitamos hacer más.
A veces necesitamos ajustar el rumbo.
Si te apetece que revisemos tu diseño anual, definamos la estrategia para esta segunda mitad del año y ajustemos el rumbo, me encantará hacerlo.
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