Porque no te los esperas.
Y en cambio otros deseos en los que estás poniendo toda tu acción no se dan… o no en el grado que piensas que te gustarían…
¿Por qué digo que “piensas”?
Porque el pensar a veces no nos está dando una foto real de nosotros mismos.
Quizás te preguntes por qué, si crees que los estás deseando de igual manera…
Pero no es así, los deseas pero no en el mismo grado, intensidad, vibración, energía…. y eso cuenta mucho mucho…
El deseo no viene de la mente, viene del corazón.
Tiene una fuerza tan grande como el miedo.
Por eso solo cuando el deseo es mayor que el miedo logramos nuestros deseos.
El deseo, algo tan esencial al ser humano como vivir…y que muchas veces nos lo prohibimos, por miedo.
Observar los deseos que materializamos nos ayuda a ver dónde están nuestras prioridades reales en el momento…
Y poder analizar si realmente el resto de objetivos los deseamos, o es un deseo externo o proveniente de creencias, o sí que lo deseamos pero el miedo es mayor y por ese motivo no lo estamos alcanzando.
Si quieres entender qué está ocurriendo en tu caso y darle forma, estaré encantada de acompañarte.
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