El deseo es un hilo invisible que une nuestras vidas.
Además de ser el motor de cada persona, también es el motor global de la humanidad.
Tu deseo guarda relación con el deseo de otras personas.
Lo que tú deseas de verdad —lo que nace de tu ser y no del ego— contribuye al propósito de otros.
Porque no somos seres aislados: nuestros deseos generan los lazos que nos unen.
Estamos en un universo en expansión y en nuestro mundo, esa expansión la genera el deseo…
Sin deseo no hay movimiento.
Si bien es cierto, que como en todo, el nivel de consciencia determina qué deseas y cómo vives tus deseos.
Hace poco vi la película La trenza, y me recordó exactamente esto: cómo el deseo de tres mujeres aparentemente inconexas termina entrelazando sus vidas y sus deseos.
Te comparto aquí una reflexión que grabé sobre ello.
Y antes de despedirme, te cuento algo importante:
El 8 de diciembre comienza un proceso muy especial:
“Hazte amig@ de tu sombra”, un taller para cerrar el año con consciencia y preparar el inicio del siguiente.
Si te resuena, aquí tienes toda la información:



