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Este último cumpleaños fue muy especial, me sentí tan conectada con todo, tan agradecida…tan pequeña dentro de la inmensidad de este universo y a la vez, y responsable de todo lo que me sucede en la vida…

Lo recibí subiendo una montaña para ver el amanecer desde lo alto. El camino en la oscuridad de la noche fue una metáfora de mis últimos años, un viaje hacia mi misma, de superación y confianza tanto en mi como en lo invisible…y al llegar arriba, una ofrenda con deseo incluido…no puede faltar el deseo para continuar “el viaje”:)

Este viaje requiere aceptar tanto tu deseo como aquello que consideras lo contrario a ello, como el reverso y anverso de las hojas de una planta que vi al regreso de la montaña.

Cuanto más te escuchas y te atreves a ser tú, más vives de forma nuclear aquello que eres…como la metáfora de los círculos concéntricos de un tronco, que me encontré en un restaurante 🙂  A lo largo del día sentía que el exterior me estaba “hablando” constantemente… y es que la información está siempre visible, solo hay que estar atento, observando… sin emitir juicio sobre ello, puesto que limita la observación… y la observación es una pieza clave para poder construir nuevas realidades…

Un día muy 7, como el año personal que comienzo.

 

Y tú, ¿Qué estás observando, qué mensajes te está mostrando el camino?

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