Esto sucede cuando no eres consciente del miedo que tienes a tu deseo.
Lo deseas… pero no lo eliges. Inconscientemente.
La vida nos muestra la información de forma simple, a través de patrones.
Y en este mundo dual, nuestro Ser nos enseña en el exterior la información de nuestra sombra principalmente de dos maneras:
– Lo que rechazamos.
– Lo que deseamos, pero nos da miedo.
Estos dos paquetes de información se nos presentan una y otra vez… hasta que los integramos.
Si rechazas tu sombra, acabas atrayéndola y viviéndola.
Si te da miedo tu sombra, no eliges lo que deseas, aunque te encantaría hacerlo.
Y así podemos estar indefinidamente diciendo que deseamos algo, cuando en el fondo no lo estamos eligiendo… porque nos da miedo.
Por ejemplo, puedes desear una pareja fuerte, que se supere, a la que admires…
pero no ser consciente del miedo que tienes a estar con alguien así, porque acabas apegándote y entregando tu poder.
Tu sistema energético no te va a poner en una situación que perciba como peligrosa, y mucho menos sin que seas consciente de por qué estás entregando tu poder.
Por lo tanto, inconscientemente, no lo eliges.
Y al mismo tiempo, hay un rechazo a tu parte débil, floja, insegura…
¿Qué acabas atrayendo?
Parejas débiles, flojas, inseguras.
Y tú deseando al fuerte…
Paradojas de la vida.
Es necesario ir al origen de este proceso, comprenderlo e integrarlo…
para dejar de atraer lo que no es, y empezar a elegir lo que sí es.



